Prevención · 7 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura
Las vacunas son lo más barato que vas a pagar por la salud de tu perro, y lo que más problemas te ahorra. El calendario exacto lo define el veterinario según la zona donde vivís y el estilo de vida del perro, pero la estructura general es siempre parecida.
El cachorro nace con defensas que le pasa la mamá por la leche. Esas defensas lo protegen unas semanas y después se le van cayendo. El problema es que también bloquean la vacuna, y por eso no basta con una sola dosis: se ponen varias, separadas, hasta asegurarse de que al menos una agarró.
Ya con el esquema completo, el mantenimiento es sencillo:
¿Puedo atrasar un refuerzo? Unos días no cambian nada. Semanas sí: en cachorros, atrasar un refuerzo deja un hueco de tiempo sin protección justo cuando son más frágiles.
¿Y si adopté un perro adulto sin carné? Se arranca de cero con un esquema de adulto. No pasa nada por vacunar a un perro que quizás ya estaba vacunado.
¿Es normal que quede decaído? Un día flojo, con poco apetito o con la zona del pinchazo sensible es normal. Hinchazón de la cara, vómito o dificultad para respirar no lo son: eso es consulta inmediata.
¿Las vacunas reemplazan la desparasitación? No. Son cosas distintas y las dos hacen falta. El plan de desparasitación también lo define el veterinario.
El carné de vacunas te lo van a pedir en guarderías, hoteles para mascotas, cursos de entrenamiento y si algún día viajás con el perro. Tomale una foto y guardala en el celular, que el papel se pierde.
Mirá el mapa, compará y contactá directo a quien va a atender a tu mascota.
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